MANDARINA

Mandarina
Me detuve un instante
en mirar cómo el viejo tendero
colocaba, con qué ternura,
una pequeña  mandarina
sobre la caja de las frutas;
cuánto tardaba en llegar la mano
agrietada de surcos,
qué delicado el  posar
aquel efímero tesoro
en la cesta.
El anciano encorvado
como una  interrogación  a la
tierra
me habló de ti.
Así quería amarte yo:
con ese  suave posar de la mano,
con esa entrega tierna,
agradeciendo el fruto recibido
para  entregarlo de nuevo a la
tierra.
 
 

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#poemasdeamor

3 pensamientos sobre “MANDARINA”

  1. Yo también soy profe y, me gusta pensar, que también chiflada como tú. Me he permitido tomar prestado el comienzo de este post para ponerlo en ELSOTANOSOCIEDADGASTRONOMICA.blogspot.es
    Espero no molestarte, pero si no te gusta, lo quito. Gracias

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